Poste y Gool

Liverpool Aplasta Al Atlético

Noche de penitencia para el Cholo Simeone y sus secuaces. El Liverpool pasó por encima del Atlético, que en ningún momento fue el equipo al que nos tiene acostumbrados. Flojos, sin intensidad y, sobre todo, sin creer en sus posibilidades.

Y eso que el comienzo del choque estuvo bastante disputado. Los dos conjuntos salieron muy enchufados y la intensidad se palpó en el terreno de juego. Los rojiblancos no terminaron de llegar con claridad, aunque se mostraron muy ordenados atrás. Qué ironía para la que se le venía encima.

Muy poco duró la igualdad sobre el césped de Anfield. Los ‘colchoneros’ comenzaron a tener unos fallos muy impropios de su estilo en cuanto a la defensa se refiere, dejando espacios y sobre todo pensar cada vez que un futbolista de los ‘reds’ recibía el balón.

13 minutos de la primera mitad habían transcurrido cuando Diogo Jota se burló de la fragilidad de la zaga del Atlético. El luso recibió un pase medido de Alexander-Arnold a la altura del punto de penalti y, libre de marca, batió a placer a Oblak.

Desajuste brutal entre Felipe y Trippier que, uno por otro y la casa sin barrer. Muy cuesta arriba se le puso a los rojiblancos la tarea y muy pronto evidenciaron su falta de concentración. Además, a partir de ese momento, el Atleti decidió meterse a vestuarios, al menos, mentalmente hablando.

Aunque si alguien pensó que esto fue todo, se equivocó por completo. Ocho minutos más tarde, el Liverpool hurgó de nuevo en la herida rojiblanca. Mané se volvió a aprovechar de un fallo en la defensa y golpeó para poner el 2-0 en el luminoso.

La apisonadora de los ‘reds’ fue a toda máquina y no estaba dispuesta a detenerse estuviera quien estuviera por delante. Y el Atlético se colocó a posta sobre su camino. El único que se pudo salvar fue Oblak, que sostuvo un poco a los suyos.

El pesado yugo de ‘el pupas’

El Liverpool fue el único dominador. La posesión fue completamente suya y las ocasiones llegaron a raudales a su favor. Por si fuera poco, el Atleti hizo honor a su apodo y volvió a ser ‘el pupas’.

Corría el minuto 37 de la primera parte, Mané se escapó en solitario y Felipe, aunque de forma un tanto involuntaria, golpeó con sus tacos sobre el gemelo del senegalés. Este se fue al suelo y Makkelie, con la ayuda del VAR, lo mandó a las duchas.

Un tanto rigurosa la expulsión, pero algo arriesgada la acción del brasileño, que tuvo que abandonar el terreno de juego con toda la segunda parte por delante. Esta acción ya dinamitó el duelo, que se rompió por completo.

Lejos de una reacción ‘colchonera’ en la segunda mitad, lo que sí se apreció fue un enorme potencial ofensivo de los pupilos de Jürgen Klopp. No levantaron el pie del acelerador y pudieron hacer mucho más daño a su rival.

Un faraón en el frío de Liverpool

Salah se erigió como la gran figura de su equipo y, aunque no consiguió el gol, volvió completamente loca a la zaga rojiblanca. Encaró, desbordó y se gustó ante unos defensores que parecieron juveniles ante él.

En torno al minuto 60, el Atlético ya pidió la hora. No obstante, Simeone movió el banquillo, que no es que estuviese mejor que lo que ya había sobre el campo, y parece que reaccionaron tímidamente. Incluso Suárez recortó distancias y desató las ansias de remontada. Pero de nuevo el VAR rebajó la euforia y el colegiado anuló el tanto por fuera de juego de Giménez, que intervino en la acción.

El Liverpool se creció y trató de buscar el tercero. Pero afortunadamente para los intereses rojiblancos, el marcador se quedó igual. En la recta final, los anfitriones dejaron correr el cronómetro, aunque esta no estuvo exenta de polémica.

Se reclamó una cartulina roja para Diogo Jota en una acción muy similar a la de la ida entre Griezmann y Firmino. Pero esta vez, sea como fuere, el neerlandés no interpretó lo mismo que su compañero en el partido de la primera vuelta.

No hubo tiempo para más. El Liverpool certificó su pase a la siguiente ronda de manera directa, mientras que el Atlético deberá afrontar los dos partidos que le quedan como auténticas finales. Un golpe de realidad para los ‘colchoneros’, que no quieren despertar los fantasmas del pasado y hacer un nuevo ridículo europeo.

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