Messi suma otro título más. Sigue siendo la pesadilla de clubes y selección mexicana, y lideró la victoria de 2-0 ante Cruz Azul para conquistar la Campeones Cup. Messi marcó un gol y asistió a Casemiro para el otro.
Miami esta vez no estaba vestido completamente de rosa. El tradicional apoyo en el Nu Stadium a Messi se ahogaba también con el grito de azul que retumbaba, mientras los de Joel Huiqui tocaban el esférico. Palavecino dio el primer aviso, pero ahí estaba Dayne St. Clair para enviar a tiro de esquina.
Paradela no era ni la sombra de lo que fue en aquella final contra Pumas o en el duelo del sábado ante América. El exjugador del Necaxa simplemente estaba errático. Cruz Azul fue perdiendo protagonismo y Miami ganando confianza.
Rotondi, sin ritmo. Ni atacaba ni defendía. Pudo cambiar el destino del juego, pero no la prendió como debía. Y del lado defensivo, poca presión que permitió a Luis Suárez mandar un centro en el que Ditta pecó de falta de intensidad y vio como Messi le ganaba de cabeza para hacer estallar el Nu Stadium.
La reacción de Cruz Azul no llegó. Los de Huiqui no podían llegar con tanto peligro al área de Inter Miami. Apenas un disparo de Palavecino que sacó St. Clair. Suárez estuvo a punto de cazar a Mier recordando aquel disparo de Richard Sánchez en las semifinales del Apertura 2025.
Hoy, la Máquina no compitió y quiso buscar el empate a base de centros en lugar de construir fútbol. El ‘Toro’ Fernández estuvo cerca del empate, pero ni siguiera la fortuna estaba con los mexicanos. El poste también se alió con Inter Miami.
A nueve minutos del final, volvió a aparecer Messi, quien minutos antes vio como le ahogaron el grito de gol por salir un poco antes. El astro argentino quería más, esta vez como actor de reparto con un centro que ganó desde lo más alto Casemiro, recordando sus grandes épocas en Manchester United y Real Madrid. Otra vez en esa faceta de goleador que lo distingue en los últimos años, y digna de un premio Óscar.
Inter Miami sumó otro título más, y Cruz Azul volvió a las andadas. Más allá de no ser un trofeo validado por Concacaf o FIFA, la realidad es que el funcionamiento volvió a ser el de las derrotas ante Atlanta y Atlas, y no el que bailó al América en el Banorte.