Nunca subestimes el corazón de un equipo campeón. Tocada, casi hundida. En su peor temporada en una década. Con pie y medio fuera de la Champions. Vale, muy bien. Pero la Juventus ha sido, es y siempre será la Juventus. Un equipo de leyenda que este miércoles despidió a un mito como Gianluigi Buffon, titular en el día clave, con la conquista frente al Atalanta de una Coppa que endulza un curso muy duro en Turín. Un trofeo que, además, llegó con una reacción de Andrea Pirlo al descanso para silenciar así algunas críticas tras un primer tiempo en el que todo pintaba muy mal para la ‘Vecchia Signora’.
El inicio del choque, lejos de reflejar lo que fue al final el encuentro, dejó un absoluto dominio del Atalanta. El equipo comandado por Gasperini, ofensivo como siempre, salió a morder y tratar de aprovechar las dudas de una Juventus que afrontaba la final como una auténtica obligación para salvar una gris temporada.
Zapata y Palomino avisaron en los primeros minutos, pero Buffon vio cómo la falta de puntería se alió con él. El esférico no le duraba nada a la Juve, que veía que cada llegada de su adversario a las inmediaciones del área era una ocasión de peligro. Rabiot evitó en boca de gol el tanto de Pessina y la sensación era que el 1-0 no tardaría en llegar. Pero una vez más se impuso en el mundo del fútbol aquello de «quien perdona, lo paga».
La Juve golpea primero y el Atalanta responde
La escuadra de Andrea Pirlo sufría y no inquietaba a Gollini, pero en un abrir y cerrar de ojos, en el momento más inesperado, la magia de Kulusevski apareció. Tras una rápida conducción que pareció embarrarse en la frontal del área, Cuadrado encontró al sueco que, con un soberbio disparo de zurda, mandó un pase a la red para poner el 0-1,
El gol de la Juventus desestabilizó durante algunos minutos al Atalanta, pero no cambió la tónica del choque. El cuadro de Bérgamo seguía llevando el peso del partido y buscaba ataques rápidos y una asfixiante presión tras pérdida para ahogar a una Juventus que no se sacudía el dominio rival pese a su ventaja en el electrónico.
Al final, el cántaro fue demasiadas veces a la fuente como para no llevarse y de una pérdida turinesa nació el 1-1. Freuler provocó la recuperación, abrió a Hateboer y el pase de este atrás a la frontal encontró a un Malinovskyi que, con un brutal zurdazo, ponía unas tablas que era lo mínimo que se merecía el conjunto de Gasperini al descanso.
Pirlo cambia el duelo y Kulusevski lo decide
El paso por los vestuarios sentó de maravilla a la Juventus. Andrea Pirlo, muy criticado a lo largo de la temporada, logró cambiar de golpe y porrazo el rumbo del choque. La ‘Vecchia Signora’ pasó de sufrir a comerle terreno al Atalanta y ello se notó sobre todo en las ocasiones, con el equipo turinés teniendo las más claras en los compases iniciales del segundo tiempo.
Al margen de una buena mano de Gollini abajo, la mejor oportunidad en el primer cuarto de hora estuvo en los pies de Chiesa, que estrelló un disparo colocado con su pierna diestra en la madera. La jugada nació de una recuperación en campo rival de Chiellini y de un extraordinario pase de tacón de Cristiano Ronaldo, que estuvo desaparecido a lo largo del choque.
Viendo el dominio de su rival, Gasperini decidió mover el manzano y dio entrada a Luis Muriel y Pasalic a poco más de 20 minutos para el final del compromiso. Esos cambios, sin embargo, no consiguieron variar el cauce que había tomado el duelo, que era el de un 1-2 que llegaría poco después gracias a la aparición de un imperial Kulusevski.
Y es que el sueco conectó con Chiesa, le asistió con un magnífico toque de primera y el italiano, solo en el área ante Gollini, esta vez no perdonó y puso por delante a una Juventus que estaba haciendo merecimientos tras estar en la primera parte totalmente a merced de un Atalanta que ahora estaba contra las cuerdas.
El Atalanta, a la desesperada y fundido, lo intentó con todo su corazón en unos últimos diez minutos marcados por las faltas, las tarjetas y la falta de ideas. Una mezcla que no fue suficiente para tumbar la jerarquía y experiencia de, sí, un equipo venido a menos, pero campeón de muchas cosas a fin de cuentas. Y lo demostró una última vez para que, de paso, Gianluigi Buffon, en el que puede ser su último duelo con la Juventus, se vaya con una nueva Coppa bajo el brazo.