El Real Madrid reconquistó los cuartos de final de su competición fetiche tras dos años de ausencia y ya se permite ilusionarse con la conquista de la ‘Decimocuarta‘. Los blancos superaron a un Atalanta muy respetuoso y que tuvo errores demasiado groseros como para repetir entre la élite europea.
No tuvo que hacer un partido brillante el equipo de Zidane para estar entre los ocho mejores de la mejor competición, aunque su fútbol sí que recobró la solidez del final de la temporada 2019-20. Se propuso no encajar el Real Madrid y solo tuvo que esperar al fallo del rival. Tan sencillo, tan difícil y tan eficaz a veces en la Champions.
Enfrente, volvieron a decepcionar los de Bérgamo. En la ida tuvieron la excusa de la roja a Freuler para dedicarse únicamente a defender, pero en la vuelta solo pusieron en apuros al equipo blanco cuando la eliminatoria ya estaba resuelta. La decisión de Gasperini de alinear a Muriel como único punta impidió más peligro en la primera parte que el del fogoso comienzo de los italianos. Presionaron bien al comienzo y eso les permitió merodear el área de Courtois, pero el belga solo tuvo que intervenir en un tímido remate de Gosens a centro del colombiano.
Tampoco se prodigó mucho el Madrid, que tenía claro que la clasificación pasaba por no recibir gol. El paso de los minutos y su mayor experiencia en este tipo de partidos fue llenando de confianza a los ‘merengues’ y poniendo nerviosos a los italianos. El Atalanta ya no era tan fiable en el pase y Vinicius comenzaba a causar estragos al contragolpe. El brasileño no pudo culminar una gran pared con Benzema cuando Sportiello ya estaba en el suelo y luego se le escapó el balón cuando Karim ya esperaba el pase de la muerte.
No fue un aluvión de ocasiones, pero sí el anticipo del 1-0, que llegó en un error en la entrega que se estaba volviendo demasiado recurrente en la construcción de los de Gasperini. Sorprendió el técnico con Sportiello en la meta en lugar de Gollini y seguro que se arrepiente. Se la regaló el portero a Modric y el croata solo tuvo que pisar el área y ponérsela a Benzema para que se acabara la incertidumbre. Tanto el balcánico como Kroos estaban firmando otra de sus clásicas ‘master class’ en Champions.
Vinicius castiga a la contra
Sin tiempo para más especulaciones, Gasperini metió a Zapata al descanso. Al fin y al cabo, seguía necesitando dos goles para estar en octavos, pero la entrada del colombiano, si bien mejoró al equipo, no dio sus frutos. Mandaba casi por obligación el equipo italiano, mientras el Madrid se sentía fuerte atrás y buscaba la sentencia al contragolpe. Vinicius pudo encumbrarse en una acción en la que se fue de cuantos rivales le salieron al paso y chutó fuera cuando era lo más difícil, y es que la tónica general era que las ocasiones claras eran blancas.
La entrada de Ilicic, que estuvo más entonado que en la ida, terminó de partir a los italianos, ya que jugaron sin centro del campo y se vieron obligados a practicar un fútbol mucho más directo. El Madrid castigó el cambio casi de inmediato. Otro balón con metros por delante para Vinicius, quiebro del brasileño y penalti sobre la línea de Tolói. Ramos, pese al tiempo que ha estado en el dique seco, confirmó que no se le ha olvidado marcarlos.
Hasta en eso se parecía el partido al final de la pasada Liga. El Atalanta trató de tirar de orgullo y llegaron por fin sus mejores ocasiones. Courtois reaccionó bien ante Zapata por partida doble, pero también Karim pudo evitar agobios finales con un doble cabezazo que primero sacó Sportiello y luego, según se caía, estrelló en la madera.
El 2-1, una falta de escuadra y cartabón de Muriel, fue un auténtico espejismo, pues Asensio, suplente por un Valverde que jugó muy adelantado en una decisión sorprendente de Zidane, sentenció con el 3-1 nada más entrar. Fue el epílogo a una eliminatoria en la que pesó más la experiencia blanca que la ilusión ‘nerazzurra’. Los cuartos ya aparecen en el horizonte de un Real Madrid que no está viviendo su campaña más regular, pero que tampoco tiene perdida la Liga y está en una situación similar a la de sus últimas conquistas europeas. Y que tiene a Zidane en el banquillo, con el que ha demostrado en sobradas ocasiones que todo es posible.