Poste y Gool

Manchester A La Final

El Manchester United está en la final de la Europa League después de derrotar por un global de 5-8 a la Roma en las semifinales del campeonato. Su eliminatoria fue una de dos caras. La primera, la de Old Trafford, una de ignominia para los italianos. La segunda, la del Olímpico, una de un sueño y de un ‘Matador’ que lo extinguió.

Edinson Cavani marcó los goles y las diferencias de los ‘red devils’ para acabar con las esperanzas de los de Fonseca de pelear por una remontada que habría superado de pleno a cualquier escenario de ciencia ficción. El delantero explotó a la perfección cómo se descosía la defensa con sus desmarques y lo aterciopleado de los balones que le servían Bruno Fernandes y Fred.

Sus dianas se antojaron trascendentales porque, aunque la épica ‘giallorossa’ siempre quedara lejos de la realidad, amenazó con al menos ser aliciente de una segunda parte loca con dos goles y dos ocasiones claras en cinco minutos, además de una diana más después. De Gea salvó, los ingleses respiraron y tocó centrarse en atemperar el ritmo del partido, no sin sobresaltos, para dejar toda catástrofe en ilusión incumplida.

A la Roma le faltó lo que el United encontró de sobra en Cavani. Efectividad. De haber esgrimido una pizca más de acierto o quizá de suerte cuando el equipo atenazaba el área de De Gea, lo mínimo hubiera sido que la remontada aumentara el volumen de las alarmas de los de Solskjaer con todas las razones del mundo para hacerlo.

A centímetros

Entre las opciones reales de remontada y las casi opciones reales de remontada hubo una diferencia de centímetros escasos. Fonseca presentó una propuesta inevitablemente valiente para apurar sus mínimas opciones de personarse en la final de la Europa League desde el principio, pero los puntos débiles del esquema fueron los mismos de principio a fin.

El primero, la debilidad defensiva. Cavani y compañía siempre hicieron sufrir, y mucho, a la línea de atrás con balones filtrados a los que Edinson llegaba antes que sus rivales. La lesión de Smalling hizo más profunda esta grieta y los ‘red devils’ encontraron opciones de percutir cada vez que pisaban el acelerador.

El segundo, la inefectividad arriba. El equipo recogió los frutos de su insistencia en la segunda parte, cuando los ingleses ya ganaban por 0-1, merced a un gol de Dzeko que desencadenó un torbellino en los dominios de De Gea. Centro inteligente y potente de Pedro, testarazo de Edin, latigazo de Cristante desde la frontal para el 2-1 y triple ocasión a bocajarro que salvó De Gea. Todo esto sucedió del minuto 57 al 62.

No fue hasta el 83′, cuando ya era tarde porque Cavani había firmado su doblete, cuando Zalewski marcó con fortuna -la pelota rebotó en un zaguero-, de volea, el tanto por el que habían clamado antes los suyos. El United dio el pasito atrás que debió dar -o que se vio obligado a dar- y cerró su pase a la final.

Una inferioridad que pudo salir cara

El Manchester United está en la final. Es innegable y ya imutable. Pero lo cierto es que los de Solskjaer se la jugaron más de lo que les habría gustado en el Olímpico. Su efectividad les facilitó un trámite que llegó hasta a dar la sensación de peligrar cuando el grupo era incapaz de frenar la ristra de envites de los ‘giallorossi’.

Un De Gea estelar que también disfrutó de esa pizca de suerte que tanto necesitan los porteros sostuvo la lanzadera de zapatazos en la que se convirtió su área. Cristante, Pellegrini, Dzeko, Pedro… muchos protagonistas obligaron al español a reaccionar en primeras y segundas jugadas para que ningún despiste o disparo que no fuera perfecto pusiera en compromiso la misión.

Lo que sí se puede achacar al elenco ‘red devil’ es su incapacidad para darle la vuelta a la tortilla cuando la Roma se hacía con el control. No su capacidad para resolver arriba, donde Bruno Fernandes, Fred y Cavani formaron una sociedad ideal ante la que, ya fuera por estar el contrincante echado arriba o por talento natural, parecía incluso fácil generar espacios.

El urugayo se entendió con Fred en la primera mitad para plantarse solo a la carrera ante Mirante y con Bruno Fernandes en la segunda para, libre de marca, hacer el segundo de cabeza merced a un caramelo del luso que rompió de nuevo la zaga. El doblete amortiguó la garra romana y lubricó el pase del United, que, a pesar de todo ‘y si’ que se pueda formular, está en la final de la Europa League.

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