El Templo de la Velocidad fue testigo este domingo de una auténtica cátedra de manejo por parte de Kimi Antonelli. El italiano volvió a dejar claro por qué es el rey absoluto de la temporada y el rival a vencer.
Antonelli no sólo se llevó la victoria frente a su gente en un ambiente ensordecedor, sino que manejó por nota, volando bajito en cada recta y gestionando de forma magistral los neumáticos. Con este resultado, el joven maravilla da un golpe sobre la mesa y aumenta su diferencia en el campeonato a 66 puntos sobre su más cercano perseguidor, un George Russell que simplemente no encontró la brújula para darle alcance.
TARDE DE PESADILLA PARA CHECO PÉREZ
Pero no todo fue fiesta en Monza, y del otro lado de la moneda tenemos que hablar de nuestro querido Checo Pérez. ¡Qué tarde tan complicada para el piloto tapatío!
El mexicano finalizó en la posición número 18, en una carrera que se sintió eterna. Lamentablemente, Checo volvió a batallar muchísimo para encontrar el ritmo a bordo del Cadillac. Se notaba en las frenadas y en la tracción al salir de las chicanas; el auto simplemente no le respondía como él quería. Hay muchísimo trabajo por hacer en los garajes de Cadillac si quieren darle a Pérez una herramienta con la que realmente pueda pelear en la zona de puntos.
DRAMA DE FERRARI EN CASA
Y para ponerle la cereza al pastel a una carrera llena de emociones y drama… Cuando parecía que la Scuderia podía rescatar algo frente a los tifosi, Charles Leclerc se fue de largo. Directo contra el muro en una de las curvas rápidas del circuito.
Afortunadamente el piloto monegasco salió ileso y por su propio pie, pero el golpe destruyó las esperanzas del equipo de Maranello en su propia casa. Un error carísimo que va a doler toda la semana.
En resumen: Antonelli se perfila al título con un manejo quirúrgico, Russell se queda mirando los escapes, Cadillac y Checo tienen que replantear la estrategia, y Ferrari… bueno, Ferrari sumó otra tragedia a su historial reciente.