Poste y Gool

Nada Más 6

Si el fútbol se alimenta de sensaciones, lo ocurrido este domingo debería servirle al Atlético de Madrid de aviso para lo que queda de campeonato. Apenas 45 minutos después de ganar con la lengua fuera a un Alavés que incluso falló un penalti, el líder comprobó la firmeza de su principal rival por el título. El Barcelona se exhibió en el Reale Arena para reafirmar su candidatura a una Liga que hace no mucho parecía perdida y a la que ahora es tan favorito como los del Cholo.

Los de Koeman se gustaron, cuajaron uno de sus mejores partidos de la temporada y dieron la impresión de ser una máquina perfectamente engrasada, a la que quizás la Champions League le llegó demasiado pronto. Una competición en la que mostraron un excesivo respeto hacia un PSG que terminó no siendo tan fiero como lo pintaban.

El Barça continuó con las buenas señales que arrancaron hace ya varios meses y que solo tuvieron interrupción en Sevilla y en el Camp Nou ante el Cádiz o el PSG en este 2021. La confianza en el juego del equipo es otra y se nota. No necesitaron arrollar desde el principio unos azulgranas en los que Koeman repitió un once que ya se ha convertido en el de gala a la espera de Piqué.

Cumpleaños muy feliz

La Real Sociedad dejó jugar y el Barcelona simplemente tuvo que esperar su momento. La idea de Imanol no era del todo mala y quedó claro cuando Isak se plantó ante Ter Stegen después de un error infantil de De Jong por evitar un saque de banda, pero el Barça se fue imponiendo poco a poco.

Mientras las llegadas ‘txuri-urdin’ tras recuperación se contaban con los dedos de una mano, los goles azulgranas comenzaron a caer con fluidez. Antes del descanso, el Barça se puso 0-2 gracias a un Dest en estado de gracia. El norteamericano hizo un regate de fantasía, centró al larguero en la acción que acabó en el 0-1 y firmó el 0-2, su primer tanto en Liga.

Quien abrió el marcador fue otro que parece un jugador nuevo en las últimas semanas. Griezmann aprovechó un centro de Jordi Alba que no pudo enviar a la red Dembélé y celebró su cumpleaños con gol. También era el aniversario del lateral, que celebró a su manera y, además de esta acción, dio dos asistencias a Messi y al propio Dest tras el descanso. Y de Koeman, el más feliz por ver que su idea de juego está calando.

Dembélé intentó de todo

El 0-2 invitaba a pensar en una Real Sociedad mucho más agresiva tras la reprimenda de Imanol, pero el equipo ‘txuri-urdin’ fue un fantasma en los segundos 45 minutos. Buena parte de culpa tuvo el fútbol total que empezaron a practicar los de Koeman. Hicieron seis goles, vieron cómo se les anulaba uno más y aún pudo caer algún otro.

Dest continuó con el recital en una jugada que habla muy bien de la confianza de este Barcelona. Llegó Jordi Alba hasta línea de fondo y apareció el otro carrilero en área pequeña para remachar un despeje sin fe de Merino a portería vacía. Así de vertical estaba jugando un Barcelona que puso el 0-4 que mataba el partido tres minutos después.

Para entonces, la Real ya no exhibía ninguna fe. Dejó pensar a Busquets,un pase a Messi y el argentino, con la puntera, superó por arriba a Remiro en su salida. El Barcelona se gustaba, Dembélé quería su gol e incluso se atrevía con un intento de chilena que no culminó por poco. Hasta dos veces tuvo que marcar el galo para que valiera. Y en ambas dejó clara su calidad. Chut cruzado con la diestra que no subió al marcador por polémico fuera de juego y latigazo con la zurda tras jugada individual antes de ser sustituido.

De ahí al final, golazo de Barrenetxea y desconexión de los donostiarras, ya con la mente en una final de Copa para la que tendrán que hacer reseteo y recargar pilas. Aún llegó un tanto más, de Messi, mientras Koeman seguía cumpliendo con su plan, daba minutos a los jóvenes y señalaba indirectamente a un Pjanic que volvió a presenciar el recital de sus compañeros desde la grada.

El parón le pilla al Barça en su mejor momento, con la final de Copa a la vuelta de la esquina y para la que es mucho más favorito de lo que ya lo fue en la de la Supercopa. Y hablando de favoritismos y de sensaciones, tras lo visto en el Reale Arena, quizás los azulgranas, que aún tienen que jugar con Madrid y Atlético, se hayan convertido paso a paso en los más grandes aspirantes al título de esta Liga tan extraña.

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