Poste y Gool

Madrid Imparable

«And the Oscar goes to… Real Madrid!». No era el clásico Teatro Kodak, pero casi que mejor. Se trataba de un Santiago Bernabéu que, 560 días después, volvía a recibir a un conjunto blanco que, aliado del ‘show’, elaboró en la cuarta jornada una superproducción cargada de sorpresa, drama, suspense y comedia para imponerse por 5-2 a un Celta que por momentos asustó a su rival, pero que acabó rendido a la evidencia por su fragilidad atrás y por el poderío que desprende esa dupla formada por Benzema y Vinicius que amenaza con ser una de las parejas del año en todo el Viejo Continente.

Pese a las bajas y el clásico bajón que azota a los grandes tras los parones internacionales, los pupilos de Carlo Ancelotti, como buenos anfitriones, salieron a llevar la iniciativa y el peso del partido, pero los planes que pudiera tener el cuadro blanco se vieron alterados de buenas a primera por un error del menos experimentado.

Miguel Gutiérrez, apuesta en el lateral izquierdo, perdió un balón en zona peligrosa ante la presión del Celta. Tras un intento de corte de Casemiro, el balón terminó en los pies de Iago Aspas en el interior del área para que asistiera a un Santi Mina que, con su diestra, hacía saltar la sorpresa en el minuto 3.

La defensa, el peor enemigo del Madrid
Un jarro de agua fría que, lejos de causar dudas y bajar la moral de las tropas blancas, las espoleó. La reacción del equipo ‘merengue’ fue formidable, con una tromba ofensiva liderada por un Vinicius imparable durante todo el duelo y por un Karim Benzema que demostró por qué es el ‘9’ del 13 veces campeón de Europa.

En el regreso del fútbol al Bernabéu, tenía que brillar un astro francés. No fue Kylian Mbappé, sino Karim. Cómo siempre. El galo igualó la contienda en el 24′ tras una magnífica descarga de Fede Valverde al corazón del área y su remate de diestra se convirtió en un enigma que no pudo descifrar Dituro.

Una vez pasado el susto, todos los aficionados presentes en las gradas esperaban cuando antes el 2-1, pero la noche estaba de lo más traviesa. En una galopada de Hugo Mallo por banda derecha, Cervi, tras un espectacular remate de tacón que se estrelló en el palo, cazó su propio rechace para poner el 1-2 en el 31′.

Este tanto sí dejó tocado a un Real Madrid que era un flan con cada ataque del Celta. Sin embargo, el ataque blanco hacía daño y el equipo ‘merengue’ empató justo antes del descanso, otra vez gracias a Benzema, pero un ligero fuera de juego de Casemiro tiró por la borda el doblete del francés… por el momento.

Benzema-Vinicius, una sociedad ilimitada
El Celta se marchó con una ligera ventaja al descanso y daba la sensación de poder lograr el triunfo por la debilidad atrás de los locales, pero la segunda mitad del encuentro fue otra película. Concretamente una superproducción de Hollywood con Vinicius y Benzema como estrellas y, cómo no, con un final feliz para el Madrid en su casa.

Solo unos segundos tardó el delantero francés en igualar la contienda con un soberbio cabezazo. El centro, cortesía de un Miguel Gutiérrez que se rehízo de su error en el 0-1. El ‘9’ acaparaba los focos con sus tantos, pero quiso repartir el protagonismo con su socio brasileño, que desató la locura en las gradas.

Y es que Karim se inventó un genial pase al espacio en el 54′ para que Vinicius, otrora un atacante con la mira desviada, definiera como los grandes ‘killers’ un mano a mano ante Dituro para poner un 3-2 que provocó una descargar de sentimientos en el chaval que se tradujo en una celebración abrazado a los aficionados.

Camavinga y otra vez Karim para culminar el regreso a casa
El largometraje se había encauzado, pero todavía faltaba la guinda. La misma la puso un actor revelación en su primera aparición con el Madrid: Eduardo Camavinga. El flamante fichaje saltó al campo en el 66′ e instantes después, tras una galopada de Modric que Dituro evitó que se convirtiese en obra de arte, fue el más rápido para empujar un balón al fondo de la red y tener el debut soñado.

Ese tanto, pese a las intentonas ya aisladas, fue la puntilla de un Celta que entregó las armas y se vio amenazado con la posibilidad de una ‘manita’ que el Real Madrid parecía acariciar en cada contragolpe. Fue muchas veces a la fuente el cuadro blanco y al final, el quinto llegó por su propio peso.

Como si se sintiese en deuda por la asistencia de Benzema pese a su partidazo, Vinicius, en su enésima acción eléctrica del choque, volvió a dejar en evidencia a la zaga del Celta y provocó un penalti que ejecutó su socio galo. Benzema, que está de dulce desde hace ya mucho tiempo, no perdonó desde los once metros y selló de un golpe la ‘manita’ y su ‘hat trick’.

No hubo tiempo para más en la película del retorno al Bernabéu. Tampoco era necesario. El guion, pese a que hubo algún borrón (en defensa), fue el soñado por un Madrid que, gracias a la goleada, terminó como líder la jornada antes de poner su mirada en un Inter de Milán que se presenta como su primera amenaza en la que es su otra casa: Europa.

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