Poste y Gool

Intenso Partido

Ni una noche de Champions tranquila para Guardiola. Pep se ha acostumbrado a vivir al borde del infarto a lo largo de estos años en los cruces y a ida de cuartos de final no iba a ser menos. Y es que el Manchester City estuvo a punto de sumar un nuevo tropiezo sonado a nivel continental, pero la fortuna sonrió algo en esta ocasión al cuadro ‘citizen’ ante un Borussia Dortmund que, sin hacer demasiado y con unos chispazos de Haaland, sacó un resultado más que interesante para la vuelta,

El guion del encuentro se presuponía antes del inicio del mismo y el comienzo del partido no hizo más que confirmarlo. Desde el mismo pitido del colegiado, el City asumió el papel protagonista y se adueñó del esférico ante un Borussia Dortmund expectante y algo replegado.

Pese a ello, la primera ocasión clara del encuentro fue para el cuadro germano, que a los ocho minutos puso a prueba a Ederson por mediación de un Bellingham que fue el jugador más activo de su equipo en el plano positivo. Y es que en el negativo fue Emre Can quien acaparó los focos.

Un caramelo que De Bruyne convirtió en el 1-0

El centrocampista del Borussia fue el principal responsable de que su equipo se marchase al descanso perdiendo por 1-0, pues un error suyo en la salida de balón propició el tanto del cuadro ‘sky blue’. En un pase fácil, Can le regaló el balón a Mahrez. Este inició una fulgurante contra y, en última instancia, fue el encargado de asistir a Kevin de Bruyne para que este mandase el esférico al fondo de la red.

La diana no varió el plan de partido de un City que siguió con el control del esférico. Por momentos, la posesión rozaba el 70% para desesperación de un Erling Haaland que era una auténtica isla en el ataque alemán. De hecho, cuando recibía, el noruego siempre se encontraba rodeado de hasta tres jugadores del conjunto inglés.

Las cosas se pusieron ponerse mucho peor para el cuadro de Edin Terzić, ya que en el minuto 29 el colegiado señaló un penalti de Emre Can sobre Rodri. Sin embargo, tras la revisión, el árbitro del encuentro decidió revertir su decisión inicial tras consultar el VAR y no hubo pena máxima.

Esa jugada no fue la única polémica del primer tiempo, pues el Borussia Dortmund pudo empatar el encuentro en el tramo final de la primera parte tras un robo de Bellingham a Ederson, pero el joven jugador ‘borusser’ se llevó la amarilla por juego peligroso en dicha acción, que fue la última situación de relevancia antes del descanso.

Tras la reanudación, de manera lógica, el Borussia trató de ser más protagonista y lo consiguió en el arranque. En el 48′, en su primera aparición seria, Haaland casi puso el 1-1. El noruego, con una potencia brutal, se deshizo de Rúben Dias en una galopada espectacular, pero su disparo raso de zurda fue despejado por Ederson.

Esa acción animó a un cuadro germano que comenzó a tener mayor posesión y a arriesgar, dando un paso adelante, aunque ello generó unos claros huecos atrás que el City, en alguna contra, parecía dispuesto a aprovechar, aunque este seguía siendo el ‘plan B’ del conjunto de Guardiola.

Dominio germano, pero sin mordiente

Sin embargo, las ocasiones no terminaron de llegar para los pupilos de Terzic, que vieron cómo el City, poco a poco, fue teniendo alguna que otra oportunidad para extender su renta a la contra. La mejor opción estuvo en los pies de Foden, que vio a Hitz salvar el esférico sobre la línea en el 65′ cuando todos celebraban ya el 2-0.

El Manchester City aceptaba con gusto la dinámica que había cogido el partido y, según se cansaba el conjunto alemán, amenazaba con ampliar su valiosa ventaja. Foden y De Bruyne, los más activos, rondaron el gol cuando el partido entró a sus 20 minutos finales, pero el Borussia, con poca gasolina en el tanque, se salvó.

Según se aproximaba el final, por distintos motivos, el 1-0 parecía convertirse en un resultado más que bueno para ambos conjuntos, pero el talento y la magia pueden aparecer en cualquier momento. Y, para desgracia del City, la fantasía del Borussia hizo acto de presencia en el 84′.

Un final no apto para cardiacos en el Etihad

En ese instante, Erling Haaland, desaparecido en combate desde su ocasión al inicio de la segunda parte, se inventó un pase de primeras y de espaldas para dejar solo al eterno Marco Reus. El ’11’ controló con clase y definió desde el interior del área con su pierna derecha para batir a Ederson y poner el 1-1.

El mazazo del empate, con tan poco tiempo por delante, parecía ser definitivo para un cuadro de Pep Guardiola al que se le aparecieron antiguos fantasmas europeos. Sin embargo, el último arreón del City trajo consigo una recompensa agónica. Con el encuentro llegando a su fin, en el minuto 90, Gündogan salvó un centro desde la derecha, cedió el esférico atrás y Foden, de los mejores en el conjunto mancuniano, mandó por fin el balón a guardar.

Un 2-1 que hizo justicia a lo visto, pues el City fue mejor, pero que, pese al doloroso final, debe dejar también un buen sabor de boca a un Borussia Dortmund que llegará vivo a un duelo de vuelta que se presume frenético. ¿Habrá sorpresa o se impondrá la lógica mancuniana? La respuesta, el 14 de abril.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

P