Poste y Gool

De La Mano De Pep

Vaivén de sensaciones en el Westfalenstadion de Dortmund para un Borussia que rememoró por momentos sus grandes noches de Champions, esta vez sin el calor de su público, ante un City que, en sus minutos más críticos, recordó los desastres ante Tottenham o Lyon en el pasado. Una realidad que se volteó después de una desafortunadísima acción de Emre Can, que fue el mejor aliado de Pep Guardiola en Alemania. El City, superior, esta vez sí lució esa clarividencia necesaria para saber estar en los momentos importantes y estará entre los cuatro mejores equipos de Europa.

Los expertos de este deporte, cuando dicen que temen el 2-1 en una eliminatoria, es por algo. Se trata de un resultado engañoso por el que, con solo un gol, puede cambiar el escenario por completo en la vuelta. El Borussia, que creyó en las opciones que se trabajó en el Etihad, supo sobrevivir en los momentos en los que más temblaban las piernas y, pese a la inexperiencia de hombres como Knauff o Bellingham, tiró de talento para golpear al cuadro británico cuando lo permitió.

El City, en ese claro objetivo por no recordar sus noches más oscuras en esta competición, arrancó con un par de marchas más que el Borussia. Buscó el gol al inicio, lo rondó, pero no lo encontró. Avisó primero Dahoud desde lejos y, pese a que el cuadro de Dortmund sufría para salir desde atrás, enlazó varios pases verticales para plantarse en campo rival. Haaland cazó la pelota en el área, descargó para Dahoud Bellingham, que pasaba por allí, recogió el esférico para, tras un primer amago, disparar con su pierna derecha. Se estiró sin éxito Ederson, que rozó la bola.

Un 1-0 que cambió por completo y dibujó el cuento que imaginó Terzic durante tantas horas la noche anterior. Obligó a reaccionar al City, que por entonces sabía que estaba fuera de la Champions. Rememoró esas lágrimas de ediciones pasadas y las usó para reforzar sus ideas en ataque.

El gol espoleó al cuadro ‘citizen’, decidido a no tener que recurrir a los últimos 45 minutos para voltear la eliminatoria. El Borussia, al que por momentos se le olvidó que a esto del fútbol se juega en dos áreas, juntó líneas e intentó frenar una y otra vez las continuas llegadas de los chicos de Guardiola. Pero el City pecó de falta de ritmo, y de verticalidad, en esa primera mitad. De Bruyne fue el único que aportó algo distinto, pero era el más vigilado.

Can tira de la nube a Haaland y calma otro sofocón de Guardiola

Hitz se vio obligado a intervenir en un par de ocasiones en la primera mitad. La más clara llegó en botas de Mahrez, que disparó con la zurda y se encontró con el pie, salvador, del portero ‘borusser’. Una primera mitad que sirvió como ‘spoiler’ del partido que iba a vivir Haaland, completamente solo y aislado en zona de ataque. Rúben Dias Stones no le dejaron respirar.

Así, con el 1-0 y con las pulsaciones por las nubes por parte del Borussia cada vez que el City rondaba el área, los de Terzic se ganaron el merecido premio del descanso. 15 minutos para respirar que no sentaron demasiado bien en la concentración de Emre Can.

La mano más inocente fue culpable

Solo siete minutos después del inicio de la segunda mitad y en un centro lateral del City, Can, en un escorzo extraño y poco estético, no acertó a despejar la pelota con la cabeza y dio con la mano al balón. Del Cerro Grande vio y no dudó: penalti a favor del cuadro británico. Una pena máxima que sentó como una ducha fría en pleno agosto para Guardiola, que ya veía venir otro sofocón en una noche Europa. Mahrez convirtió el penalti y cambió el ‘momentum’ del encuentro y la eliminatoria.

Ese empate ‘citizen’ animó al club inglés a buscar un mayor castigo al Borussia, que vio cómo una acción inocente y desafortunada echó por tierra todo el trabajo de la primera mitad. Mahrez fue un martillo pilón, como De Bruyne. El Borussia solo creaba cierto peligro en acciones aisladas. Y Haaland, casi desaparecido.

Can tira de la nube a Haaland y calma otro sofocón de Guardiola

Ni siquiera los cambios ayudaron a la causa germana. Reyna prácticamente no la olió y el City, sin modificaciones y con los mismos que del inicio, encontró lo que fue la sentencia en botas de Phil Foden, que de nuevo desniveló el partido con una acción individual. Recogió la pelota cerca de la frontal y, con un potente disparo de pierna izquierda, sorprendió a Hitz. Ni el portero ni el poste evitaron el 1-2 (el 2-4) en el global para el City.

A partir de ahí el Borussia se desmoronó y dio lugar a la desesperación. Una actitud que alcanzó su punto máximo con Haaland, que perdió la paciencia en un par de jugadas falladas en los últimos minutos. El noruego, que prácticamente no pudo hacer nada, se tuvo que despedir, por obligación, de una competición que tantas alegrías le dio esta temporada.

La otra cara de la moneda fue Pep Guardiola que, contrariado en la primera parte, ofreció una versión mucho más aliviada tras el pitido final, consciente de haber salvado otro proyecto de drama en la Champions. El City, con merecimientos, estará entre los cuatro mejores equipos de Europa y se jugará el pase a la final ante el Paris Saint-Germain de Neymar y Kylian Mbappé.

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